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¿Por qué estamos siempre a dieta?

¡Siempre a dieta…! Y es que la llegada del verano, la perspectiva del sol y de la playa nos hacen ser más exigentes con nuestro cuerpo y nuestras medidas. Esta sensación se incrementa en quienes viven siempre pendientes de su dieta.

¿Por qué la comida nos hace disfrutar?


siempre a dieta A todos nos gusta comer porque produce un placer al que no estamos dispuestos a renunciar.

La combinación de grasa y azúcar activa los receptores cerebrales de dopamina y opioides, lo que provoca una cierta euforia.

Cuando hacemos dieta eliminamos esta combinación y el disfrute de la comida, complicándose su seguimiento.

¿Por qué hacemos dieta?

En general, se destacan dos motivaciones: La principal suele ser estética. Vivimos sometidos a los condicionantes sociales que determinan cuáles son las medidas ideales.

siempre pendiente del peso Ello nos obliga a realizar restricciones alimentarias que consideramos idóneas para alcanzar ese objetivo.

Para otros, la salud es lo que importa y asumen que conseguir un buen tipo es un postulado de salud.

Saben que un alto IMC -junto con otros parámetros médicos- provoca problemas como la diabetes, la hipertensión, molestias articulares, dolencias relacionadas con el páncreas, el corazón, el aparato músculo-esquelético y otros.

Siempre estoy a dieta

Somos conscientes de que adelgazar resulta complicado, pero nos empeñamos en lograrlo.

Sin embargo, se ha comprobado que quienes mantienen siempre restricciones alimenticias no consiguen su objetivo porque el organismo se adapta a la ingesta y no pierden el peso deseado.

Debemos convencernos de que es imposible perder en un mes los quilos acumulados a lo largo del año y tampoco se puede vivir eternamente a dieta porque nos amargaríamos.

Otro enfoque interesante es «Por qué las dietas no funcionan» de Montse Bradford

Peligrosa actitud

comer variado

La dieta puede convertirse en una obsesión y perjudicar a quien la realiza a todos los niveles. Se desarrollan trastornos alimentarios (como la anorexia) que generan graves problemas de salud.

La dieta estricta y continuada no resulta recomendable.

Es necesario acudir a un especialista y realizar una ingesta de comida saludable que incluya alimentos de todos los grupos, alejando el temido “efecto rebote” que nos llevaría al punto de partida y a reiniciar la dieta, lo que nos induciría a pensar que “siempre estamos a dieta”.

Yo no lo consigo

Algunas personas comen de todo y no engordan, mientras que a otras parece engordarlas hasta el aire que respiran.

hacer siempre dieta no soluciona el sobrepeso Este fenómeno tiene una explicación científica, pues se cree que en nuestro ADN existen genes engordantes que han permitido la supervivencia de la especie humana.

De modo que no sólo se es gordo por los malos hábitos alimenticios, sino por nuestra propia naturaleza.

Intolerancias a los alimentos

Las intolerancias a los alimentos, que en ocasiones pasan desapercibidas, pueden provocar un aumento de peso incontrolable, así como problemas de digestión, retención de líquidos, etc., que hacen muy difícil el adelgazamiento.

Tratamientos farmacológicos

Inciden también los tratamientos farmacológicos, no sólo por sus efectos secundarios, sino también por las interacciones con otros fármacos y con determinados alimentos.

los estados influyen en la obesidad Estado de ánimo

El estrés, la depresión, el insomnio, etc., influyen en el peso. Es fundamental que el estado de ánimo sea positivo para lograr un equilibrio interno que mantenga los adecuados niveles hormonales.

Enfermedades

Ciertas enfermedades como la diabetes o las relacionadas con la glándula tiroidea provocan un aumento de peso, aunque, al tratar la patología, recuperarás tus medidas.

Ayuno prolongado

Muchos especialistas señalan que el ayuno prolongado entre comidas engorda, pues el organismo sufre estrés y acumula grasa para momentos en que no tenemos la posibilidad de comer (¡la genética de nuevo!).

comer con frecuencia y hacer ejercicio Comiendo con frecuencia reiniciamos el proceso metabólico, que aumenta su eficacia, prevenimos el aumento de cortisol y evitamos almacenar grasa en la cintura.

Por el contrario, si espaciamos mucho las comidas, el organismo consume masa muscular y altera su metabolismo basal.

Así, el aumento del número de ingestas favorece la gestión alimentaria del organismo y evita el almacenamiento en forma de grasa, se incrementa su consumo y se adelgaza por el denominado “efecto dinámico específico”.

Trucos para perder peso en poco tiempo y con poco esfuerzo

  • Reduce la sal.
  • Elimina el azúcar. Usa edulcorantes moderadamente.
  • Consume 2 cucharadas de aceite de oliva diarias.
    Hidrátate adecuadamente. Bebe 2 litros al día (agua, infusiones, zumos naturales, etc.).
  • Cocina al horno, plancha o vapor. Evita los fritos.
  • Come frutas, verduras y hortalizas de temporada, reduciendo el consumo de proteínas de origen animal. En verano, los productos de la huerta son ricos en agua y fibra, que los hace agradables al paladar, fácilmente digeribles y saciantes al mediodía.
  • Deja los alimentos ricos en proteínas (huevos, carne, pescado, etc.) para la cena.
  • No excluyas ningún alimento de la ración diaria, pues todos son necesarios para el organismo.
  • Para adelgazar, debes mantener un consumo racional de azúcares e hidratos de carbono. evitar dulces
  • Mantén un índice glucémico adecuado para evitar la producción de grasa a partir del exceso de azúcar ingerido.
  • Come cinco veces al día pequeñas raciones, pues favorece el proceso digestivo y el consumo de calorías.
    • No te saltes ninguna comida. Es imprescindible que tu organismo “sepa” que va a tener un aporte constante de nutrientes y no almacene grasa para momentos de escasez.
    • Levántate de la mesa con la sensación de poder comer algo más.
  • Muévete. Favorecerás la pérdida de peso y la producción de endorfinas para superar la ansiedad que la dieta produce.
    • Haz ejercicio físico diario: hacer la cama o bajar y subir escaleras te mantiene en forma.
  • Duerme adecuadamente. El sueño libera leptina, que reduce el apetito y quema grasa si la cena ha sido adecuada.

Sí podemos aplicar sencillas medidas durante este mes de Julio que nos harán sentir mejor en Agosto.

Si aprendemos a comer bien, evitaremos mantener indefinidamente una insoportable dieta, eliminaremos conductas que engordan y prolongaremos dichos hábitos saludables a medio y largo plazo para mantener el peso óptimo y no volver a engordar.

Carmen Reija colaboradora de Sanamente.netCarmen Reija
Farmacéutica,
Óptica y Tecnóloga de alimentos.
misconsejosparatusalud.blogspot.com

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