¿Qué nos aportan unas relaciones familiares en positivo?

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¿Qué nos aportan unas relaciones familiares en positivo?

Relaciones familiares sanas
Las buenas relaciones con nuestros familiares más cercanos nos ayudan a sentirnos seguros y felices, por lo que resulta fundamental fomentarlas.

Somos seres sociales y necesitamos el contacto con los demás y nuestro primer contacto social que tenemos es con nuestra familia más cercana.

¿Qué nos aportan unas buenas relaciones familiares?

Nuestra familia supone la primera toma de contacto que tenemos con una organización social. Es un factor externo que nos influirá, aunque no nos determinará. Nadie puede elegir en qué familia nace, pero en función del tipo de vínculo y relación familiar que se establece entre los padres o cuidadores con los hijos, empezamos desde pequeños a integrar un modelo de relación concreto.
Existe un componente genético que nos condiciona y se expresará en mayor o menor medida según el ambiente. En base a los lazos y las experiencias emocionales que tengamos con nuestros padres, iremos desarrollando un tipo de carácter y personalidad determinados, manifestándose ambos, a lo largo de nuestra vida, en múltiples contextos.

Núcleos familiares sanos

Las familias “sanas” no son “perfectas”. En ellas los niños construyen un “apego seguro” con los padres/cuidadores que supone una relación familiar en la que los niños se sienten protegidos, recibiendo amor y gozando de una seguridad y estabilidad emocional que les hace sentirse libres de explorar el mundo que les rodea, sabiendo que tendrán apoyo cuando les suceda algo.
Este tipo de relaciones les ayudará, una vez se conviertan en adultos. Sabrán comportarse sanamente, siendo más empáticos y poniendo en práctica lo aprendido durante la infancia y la adolescencia.

El modelo democrático

Un buen modelo para establecer nuestras relaciones familiares en positivo
El modelo de relación familiar más sana que existe sería el democrático, se caracteriza por una comunicación real, donde se tiene en cuenta el punto de vista del hijo y se negocia.

Se marcan límites, pero sin rigidez, con flexibilidad. Hay amor y afecto sin asfixiar y sin imponer. Se dan ciertas libertades, a la vez que hay responsabilidades que se van adquiriendo poco a poco y parten del respeto y la confianza mutua. En el caso de adolescentes la cosa puede parecer que se complica, pero como todo, requiere paciencia y mucho amor como se indica en el artículo «Ser padres de adolescentes».

¿Cómo se crean las familias fuertes?

Las relaciones familiares deben ser cuidadas con esmero, siendo importante conocer el vínculo real entre ellos. Las opciones pasan por todos los niveles: desde una debilidad que hace que se rompan a la mínima, hasta una gran fuerza que les permite sobrellevar cualquier situación.
Independientemente del tipo de familia, las familias fuertes necesitan forjarse a través de las buenas relaciones familiares. Se precisa cariño, seguridad, comunicación y comprensión, pero también reglas y rutinas que les permitan adaptarse a la vida real.
Existen varios factores decisivos para comprender la importancia de mantener, a pesar de todas las renuncias que supone, unas relaciones familiares saludables. Los más importantes serían:
  • Los niños se sienten bien al pertenecer a un núcleo que les acepta y aprecia sin condiciones. Su desarrollo físico y psíquico se ve favorecido, aprenden a respetar las opiniones de los demás y a ser independientes.
  • Los sentimientos se entrelazan: se facilita la resolución de problemas y conflictos.
  • Ayuda a los niños a superar sus problemas de comportamiento, aprendizaje, sueño y alimentación. También aportan las habilidades necesarias para crear sus propias relaciones sanas con los demás.

Las relaciones familiares son la puerta de acceso para aprender a valorar a los demás

Tenemos que otorgar a las relaciones familiares el lugar predominante e importancia que requieren en la educación de nuestros hijos ya que constituye la base de las buenas relaciones personales y familiares. Aquí os dejamos algunos consejos y guías para ir mejorando y afianzando esas relaciones familiares en positivo:
  • Busca tiempo para compartir con tus hijos. Organiza actividades para todos: juegos familiares, excursiones, cocinar juntos, comer en familia, deporte, ver una película…
  • Interésate por la vida de quienes te rodean, es importante ayudarse unos a otros.
  • Incluye a todos en las conversaciones.
  • Comparte historias familiares y recuerdos.
  • Reconoce los puntos fuertes y débiles de los demás.
  • Interesarse por lo que hacen los padres, hermanos, abuelos, etc. aunque no coincidamos con sus opiniones ni compartamos sus ideas. Merecen respeto.
cómo fortalecer las relaciones familiares
  • Manifestar afecto en forma de palabras, gestos, abrazos, dar algo que desean, hacer su comida preferida, etc.
  • Celebrar los logros y sufrir por lo negativo.
  • Evitar discutir de manera acalorada y no gritar.
  • Consultar a un terapeuta de familia si es imposible resolver la situación.

Las relaciones familiares y el Coronavirus

El confinamiento y la nueva normalidad han desencadenado una situación novedosa para muchas familias. Compartir más tiempo con los hijos permite descubrir sus aficiones y debilidades, conocerse mejor y construir relaciones auténticas.
A través de la gestión de las emociones y el respeto de “momentos para cada uno” se pueden fortalecer los vínculos y disfrutar de un tiempo de calidad. Podemos intentar sacar algo en positivo de esta situación y dedicar más tiempo a fortalecer nuestras relaciones familiares, para ello podemos poner en práctica lo siguiente:
El coronavirus y las relaciones
  • Dialogar sin distracciones, pues la comunicación es la clave de una relación exitosa. Resulta fundamental la atención plena. No prestar atención a quien te habla o estar pendiente del móvil durante el intercambio de ideas puede despertar en el interlocutor una baja autoestima o emociones como la ira.
  • Hacer equipo, pedir lo que uno necesita, delegar en el otro, respetando las necesidades de todos los miembros. Se recomienda flexibilizar los roles, resiliencia y positividad.
  • Moverse por objetivos para crear tiempo de calidad, centrándose en el aquí y ahora, olvidando todo lo que tenemos pendiente.
  • No perder los nervios y establecer una comunicación empática. Se puede comentar lo que nos molesta pero debe hacerse de manera asertiva y cariñosa para evitar conflictos y discusiones.
  • Respetar lo individual y los espacios personales para evitar el desgaste de las relaciones. Especialmente importante con los adolescentes.
  • Invertir en la pareja y disfrutar de momentos de intimidad en los que se centren en sí mismos, evitando discusiones o temas familiares que puedan generar tensión.
  • Repartir las tareas para evitar la sobrecarga.
  • Centrarse en el presente para evitar la frustración.
En definitiva, el núcleo familiar es un experimento de sociabilidad intenso que nos puede aportar muchas y muy valiosas herramientas en nuestro día a día.

Abonar y cuidar nuestras relaciones familiares es cuidar nuestro entorno social, nos ayuda a madurar emocionalmente y a ser mejores personas dentro de una colectividad.

Carmen Reija colaboradora de Sanamente.netCarmen Reija 
Farmacéutica,
Óptica y Tecnóloga de alimentos.
misconsejosparatusalud.blogspot.com

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