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En pocas palabras, la Gestalt le da profundidad y el coaching empuje.
Cualquier comunicación se basa en interpretaciones. Para que haya un proceso de escucha, asimilación y devolución, debemos interpretar los mensajes que nos llegan del exterior. En esta interpretación vemos aspectos de la realidad y la configuramos según nuestros modelos internos. A través del lenguaje percibimos y construimos al mismo tiempo.
La creación del lenguaje destacará algunos elementos y otros no, y configurará la experiencia o la fantasía según resulte conveniente para los aprendizajes o experiencias pasadas.
A través de la perspectiva del lenguaje se puede cambiar la forma de expresarse y conseguir más compromiso con la realidad y con uno mismo.
La figura del gestaltcoach es la de un coach y un terapeuta que se orienta desde la gestalt y el coaching.
El gestalt coach se nutre de todo lo que enriquece y favorece el crecimiento, lo integra y luego lo pone al servicio del cliente. El Gestaltcoach trabaja con todo lo que le sirve a sí mismo para crecer.
La función del Gestaltcoach es facilitar el camino y las experiencias por donde el cliente quiera transitarlas. Poniendo atención a las demandas corporales y emocionales se profundiza en los meta-objetivos y en los valores de la persona.
A través de la conciencia de cómo evito aquello que necesito damos un salto en asumir partes nuestras que están actuando e interfiriendo en el fluir.
La Gestalt atiende aquello que de forma inconsciente bloquea el fluir.
A través de cómo mira, cómo pregunta, cómo acompaña, el cliente se siente potenciado, que se cree en él, que se le reconoce en aquello que ni el mismo contemplaba.
En el coaching gestáltico importa realmente cómo miramos al cliente. Recogiendo las directrices que desarrolló Rogers de empatía, congruencia y aceptación incondicional, vemos en el coaching que se profundiza en este modelo, humanizándolo más; quitando la figura terapéutica paternal; creando una posición comprometida desde la voluntad de servicio, manteniendo el foco en mirar al cliente de la forma que le ayuda, y renunciando al protagonismo.
Es el rol del que tiene poder y lo usa reconociendo el poder del cliente. En muchos sentidos podemos definir esta relación como una reparentalización con un modelo validador, facilitador para el autoconocimiento y reparador en ciertos casos.
El gestaltcoach es una figura que enseña y que aporta, sobre todo una actitud, una ubicación frente al otro para que éste se mueva y aprenda. Éste es el arte de cada uno para hacer sin hacer.
Xavier Coll Viola
Institut Gestalt
institutgestalt.com



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