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Yoga en familia: valores y comunicación

Es un artículo de Tere Puig que habla sobre la práctica de Yoga en familia y sobre los valores que ésta práctica aporta.

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Bel estaba acostada sobre una manta en el suelo, aún no había cumplido los 4 meses y su madre estaba sentada a su lado. Al llegar una de las abuelas dijo: “tiene frío”, pasados unos minutos llegó el abuelo: “esta niña tiene calor”, finalmente la madre concluyó: “Bel tiene sueño”.

Todo esto son comentarios, interpretaciones, que cualquier persona hace cuando tiene un bebé cerca, intentando averiguar que quiere decir con esta «carita» que pone el pequeño. El tema es que los seres humanos no empezamos a hablar hasta que tenemos cerca de dos años.

Pero, ¿Cuándo comenzamos a comunicarnos? y ¿Cómo?

Cuando Bel estaba en el vientre de su madre y su padre lo tocaba, ella respondía con pequeños golpes rápidos, parecía contenta de tenerlo cerca. No era algo casual, cada día por la noche, al llegar su padre a casa se repetía el mismo ritual.

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La madre nota al bebé dentro del vientre e, igual que después del nacimiento, a menudo interpreta lo que el bebé le quiere decir. ¿Son solo imaginaciones de la madre?, ¿Se trata solo de fantasías o proyecciones?

En absoluto, ya desde el vientre materno existe la comunicación: se trata de la comunicación corporal entre la madre y el niño, y también entre el padre y las otras personas, que se relacionan físicamente con la madre, y el niño.

Como podemos ver, los bebés y los niños se comunican continuamente y los adultos intentamos entender lo que nos dicen. ¿Dónde está la dificultad?

Hablamos idiomas distintos,  el bebé y el niño, antes de desarrollar el lenguaje verbal, es un maestro en el lenguaje corporal, y el adulto, habitualmente, ya lo ha olvidado casi completamente.

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Un bebé o un niño sabe perfectamente como está el adulto que lo sostiene entre sus brazos, capta su ritmo respiratorio, el latir de  su corazón, distingue perfectamente entre unas manos firmes y seguras o unas manos tensas, y todas estas percepciones le dan una información muy precisa del estado emocional del adulto, mucho más precisa que la explicación que el adulto podría llegar a dar sobre su propio estado.

En cambio, el adulto nunca sabe exactamente como está el niño, claro, aún no se lo puede explicar…

Probablemente, el niño capta que el adulto no lo entiende y, por tanto, cuando consiga utilizar la herramienta de comunicación que usa el adulto, el lenguaje verbal, dejará progresivamente de utilizar el cuerpo y la percepción corporal para comunicarse y, por tanto, toda la riqueza de información que comporta.  Pero, claro, el niño quiere ser acepado por el adulto, quiere comunicarse con el.

El objetivo del yoga en familia es la comunicación y la transmisión de valores y la herramienta que utilizamos es el cuerpo

En cada sesión el adulto tendrá la oportunidad de recuperar su capacidad de comunicarse a través del cuerpo: ejercicios físicos en pareja o en grupo, masajes, trabajos de reconocimiento corporal,… y el niño detectará que está en un lugar donde se puede continuar comunicando a través del cuerpo…

¡Continuar utilizando su gran habilidad tiene sentido! El niño desarrollará el lenguaje verbal sin abandonar la riqueza que le aporta la comunicación corporal y el adulto la recuperará.

¿Cómo es el trabajo?

Sencillo, respetuoso y atento. Estar con los niños, observarlos, dejarlos que nos observen. No se necesitarán demasiadas sesiones para tener claro que los pequeños, igual que nosotros, aprenden por imitación.

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Entonces, ¿Qué debemos hacer? Actuar según los valores que queremos transmitir a nuestros hijos, hacer las actividades que queremos que aprendan nuestros hijos y, por supuesto, delante de ellos

Si un niño nunca ha visto a alguien lavarse los dientes y un día le decimos “lávate los dientes”, ¿Existirían probabilidades de que entendieran lo que le pedimos? Evidentemente no. En cambio, a menudo pretendemos que sin que el niño haya visto nunca a nadie relajándose nos entienda cuando le decimos “relájate un poco”.

¿Cómo se enseña a relajarse a un niño? Relajándose delante de él, un día y otro y otro. Hasta que lo aprenda. Esto y tantas otras cosas – respetarnos los unos a los otros, desarrollar la atención, cuidar el cuerpo, reconocer las emociones, saber esperar, atrevernos a hacer coses nuevas,… -, caben dentro de una sesión de yoga en familia y el trabajo corporal, el yoga practicado desde la atención y el respeto,  nos dará la oportunidad de hacerlo.

Yoga en familia día a día…

Podemos asistir a sesiones de yoga en familia para aprender ejercicios sencillos, o dedicar una mañana de fin de semana para aprenderlos y practicarlos – sin que sea una presión para ningún miembro de la familia-, y  después, en casa, irlos haciendo según vaya apareciendo la necesidad de hacerlo.

Es muy enriquecedor observar como se van manifestando las necesidades corporales de los niños y en nosotros mismos y teniendo la oportunidad de satisfacerlas.

familia y yoga

Cuestiones prácticas

El término yoga en familia abarca la práctica de yoga desde el embarazo, pero en este artículo concretamente hablamos del yoga con niños y niñas a partir de un año.

Si vais a recibir clases, es importante, para sacar el máximo provecho, que los grupos estén organizados por edad: niños de 1 y 2 años y niños de 3 a 7 años, más allá consideramos que el niño puede recibir la enseñanza del yoga sin los padres, aunque también es muy enriquecedor continuarla en familia.

Si hay hermanos de diferentes edades recomendamos asistir al grupo de la edad más alta.

recomendaciones para el yoga en familiaEn estos momentos de confinamiento, que debemos estar en casa, recomiendo:

  • Ir descalzos o con calcetines.
  • Trabajar sobre superficies cálidas y/o blandas (suelo de madera o alfombra)
  • Usar cojines para sentarse.
  • Y, si podemos escoger, lo haremos por la mañana – los niños y niñas están más relajados y receptivos – y en un momento en el que el adulto disponga de atención de calidad.

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Tere Puig

Ingeniera, profesora
y trainer de yoga para el embarazo y en familia,
máster en anatomía experiencial y escritora
www.nacercrecer.com

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