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El dolor y la confusión emocional que acompaña a la pérdida de alguien muy significativo, hace que la experiencia de transitar el camino del duelo sea una de las más difíciles e importantes de nuestra existencia, sobre todo en estos momentos en el que el COVID-19 está siendo tan duro.

Aprender cómo hacer frente a una pérdida importante, y los sentimientos que ésta genera, puede ser fundamental para continuar con nuestra vida de manera plena.
Por momentos, el dolor puede volverse insoportable e intentamos, como estrategia de supervivencia, evitar determinadas situaciones. Hay momentos en el duelo en que no podemos contactar con esos sentimientos. Nuestro Ser necesita un tiempo e irse preparando para sentir el dolor, dando espacio a esos sentimientos y emociones.
Si tratamos de evitarlos, disminuimos nuestra capacidad de transitar el duelo y poder experimentar nuevamente bienestar y alegría de vivir.
Recorrer el camino del dolor es una oportunidad para valorar nuestra propia vida y nuestras relaciones. Aún así, sabemos que esta tarea no es fácil.
Permitirse sentir los sentimientos dolorosos o amenazantes es sumamente complejo, y más en esta situación en la que no se ha podido acompañar a nuestros enfermos en su último momento.
Es aprender a construir una relación nueva con el ser querido desde su ausencia física y constituye un camino de re-significación de nuestra vida.
Ocuparnos activamente de nuestro proceso, dar espacio conscientemente a nuestras emociones, expresar lo que sentimos, ir pasando las etapas del duelo y cumplir con las tareas que van surgiendo en el camino y nos va transformando, haciendo crecer el corazón, ampliando nuestra mirada y disminuyendo progresivamente el dolor para un día volver a sonreír y encontrar sentido a nuestra vida, sin la presencia de nuestro ser estimado.
Las dificultades surgen cuando no permitimos que algún aspecto de los mencionados se dé, y nos quedamos atascados en el proceso.

Como hemos dicho, el mayor problema que las personas experimentan durante el proceso de duelo es sentirse «atrapado» en un determinado momento.
Esto suele ocurrir cuando nuestro sistema de creencias nos dice que una «buena» persona no tendría los sentimientos o pensamientos que estamos teniendo, o no haría tal cosa.
«No es justo», nos decimos a nosotros mismos y esa frase parece una invitación para no sentir nada o retirarse de la emoción, con la fantasía de que algo terrible sucederá si me permito sentir lo que siento: ya sea estar enojado con alguien que murió o se enfermó, sentirse culpable por algo sobre lo que no tenemos control, o permitirnos asimilar nuestra nueva realidad a nuestro propio ritmo.
Al luchar con estos sentimientos los hacemos más fuertes, nos sentimos peor y disminuye nuestra capacidad para permitirnos el proceso natural de la integración de la pérdida en nuestras vidas.
Te ofrecemos algunas recomendaciones para fortalecerte en el camino de transitar la pérdida, más aún en estos duros momentos que le ha tocado vivir a nuestro planeta:
Recuerda: No hay buenos o malos sentimientos o formas de hacer. Todo lo que sientes es exactamente lo que necesitas para transitar el momento.El Equipo de Sanamamente.net
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