Ser feliz, un viaje alquímico del ego al ser esencial

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Ser feliz, un viaje alquímico del ego al ser esencial

¿Tú quieres ser feliz? Todos queremos ser felices, y no solamente de vez en cuando, nos gustaría serlo siempre. ¿Qué nos lo impide?… ¿las circunstancias?, ¿los demás?, ¿nosotros mismos?
En realidad no hay nada que te impida ser feliz. Simplemente requiere hacer un viaje alquímico de vuelta a casa, al ser esencial, a nuestra sabiduría interior.
Ser feliz

¿Cómo podemos ser felices?

Y esa es la gran dificultad con la que nos topamos en los procesos de desarrollo personal (o profesional) para poder ser felices.
Ya lo decían los sabios de la antigua Grecia, el amor, el autocuidado va de la mano del autoconocimiento. No es posible lo uno sin lo otro. No puedo amarme si no me conozco y no puedo conocerme si no me amo, si no me acepto, si sigo juzgándome y exigiéndome cómo he de ser.
Una parte de mi, la que está al poder, es decir el ego, acompañado del crítico interior, está convencido de que no podré ser feliz si no soy de una determinada manera. Trata de mantener una auto-imagen de nosotros mismos que, curiosamente, es justo lo que nos hace ser infelices.
El ego intenta protegernos del dolor, pero al tomar el poder (en la medida en que es exitoso) paradójicamente acaba por meternos en el camino del sufrimiento, que es justo lo que intentaba evitar. Nunca es el dedo el que duele, sino la herida a la que apunta.
Por tanto, la salida es otra. Pasa por trascender ese ego, porque el ego nos protege pero no nos cuida. En cambio el camino pasa por cuidarnos, y eso esencialmente significa sanar nuestra herida, iniciar un proceso basado en el amor y la completitud para así trasformar nuestro ego en nuestro talento/don y poder ser entonces felices.
Crecer espiritualmente es generar vínculos de amor con uno mismo.

La ley del Uno

Como nos explica Abdul Karim Baudino en su libro “el eneagrama sufí” existe la ley del 1, donde el 1 representa el centro; la identidad; la esencia… En oposición al descentramiento, que representaría la identificación con el ego.

Como el centro está en sí mismo, está firme, todo lo demás se apoya sobre ese eje. En esencia estamos en el centro, en ego estamos descentrados.
La Ley del Uno es la Ley del Amor. Representa el Principio unificante, la aceptación.
ser feliz no es posible con la Ley del uno
Así que ya podemos imaginar que la salida del sufrimiento hacia el ser feliz., tiene que ver con un ser centrado en sí, claro, en contacto con su ser, su sentido, su sabiduría.

El Otro en mí

El problema es que andamos descentrados tratando, aún de adultos, de complacer las expectativas de los demás. Hemos aprendido que, siendo lo que el Otro nos dice ser, todo irá bien, no volveremos a sentir dolor.
Ese es el mundo del ego. Pero no es así, al contrario, la herida que protege el ego acaba siendo tocada, es inevitable, y más intenta evitarlo desde el miedo, que lo alimenta, más nos metemos en una trampa de enajenación y sufrimiento.
El Otro creó nuestra herida, pero ningún otro podrá sanarla.

El mundo desde el ego

Hay que poder con el Ego
¿Por qué no podemos mantenernos centrados en completitud con nuestra esencia?, ¿Por qué nos descentramos al ego? ¿Por qué nos desviamos de ser felices?

Porque el ego, que es una estructura psicológica defensiva de adaptación social, intenta protegernos del dolor, del dolor de nuestra herida original. Pero, como hemos dicho, el ego no cuida y sana nuestra herida, solo la intenta proteger, y lo hace a través del juicio, la no-aceptación, el no-amor, la auto-exigencia…

Y de ahí el descentramiento, la desconexión con el ser esencial que somos y que no podemos aceptar porque nuestro crítico interior, aliado del ego para que nos mantengamos en sus reglas, nos repite lo que el Otro (cuidador principal con el que establezco los vínculos de dependencia) nos “colocó”: “no seas así, sé como x, hay que ser x para …”.
Nos niega todo el tiempo
Y nos niega, niega nuestra vulnerabilidad sustituyéndola por una falsa identidad que viene sólo a tapar la herida.
El ego, en su intento por proteger a nuestra vulnerabilidad, a nuestro niño interior herido, se olvida del propio ser, se aliena para adaptarse a un Otro que, aunque en nuestra primera infancia necesitábamos para sobrevivir, ya no es así de adultos.
El Otro coloca una demanda a nuestra necesidad y se abre un agujero, un vacío, un espacio de no-ser que es la herida. La herida es la sensación de “ausencia de”, un vivirse desde la carencia en el ser a partir de la construcción que he hecho de mi yo.
Vivir desde la carencia
El ego vive permanentemente desde la carencia, la esencia eternamente en la plenitud.
Al sentir su vacío, el miedo a ese vacío y al dolor que produce, surge la necesidad de llenarlo, buscando algo externo a nosotros a través de respuestas rápidas y automáticas que, al haber sido adaptativas en su origen y exitosas a veces, llevan a fortalecer al ego, que, paradójicamente, al fortificarlo generará más sufrimiento.
Es como si tuviéramos un vaso vacío con un agujero debajo (herida) e intentáramos mantenerlo lleno sin tapar realmente el agujero. Es agotador e inútil.
El autoconocimiento nos convierte en seres limitados, y esto es lo que nos abre a la grandeza del ser y a sus posibilidades.

El proceso bidireccional al Ser

Para sanar la herida es necesario hacer un doble proceso, por un lado, facilitar la reconexión con el ser esencial que somos, y por otro, facilitar la desidentificación con el ego, hacer una proceso de ego-reducción.
Bidireccionalidad del proceso al ser

La Esencialidad como herramienta

Ese es el camino que propone la Esencialidad, con sus aplicaciones: el Coaching Esencial, el Eneagrama Esencial… que facilitan des-empoderar al ego para empoderar al Ser, desde el amor y la compasión para sanar la herida que cada uno de nosotros tiene.
Cuando sanamos nuestra herida, resurge la armonía interior, entramos nuevamente en conexión con nuestra presencia arraigada, nuestra mente callada y nuestro corazón abierto. Esto nos va permitiendo la reconexión con nuestra sabiduría interior, el ego se convierte entonces en nuestro talento.
Podemos vivir verdaderamente en plenitud, con sentido, en paz y libertad interior, felices.
Encontrarse, reencontrarse, reconocerse y amarse en la inmensa belleza que es uno.

Cris Bolivar Cris Bolívar
Fundadora y CEO de Essential Institute.
Terapeuta de Coach Esencial, formadora,
consultora y conferenciante.
www.essentialinstitute.org/
Ver cv ampliado essentialinstitute.org/cris-bolivar/

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