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La felicidad, una cuestión de gratitud

La felicidad una cuestión de gratitudAgradecer y apreciar las pequeñas cosas nos hace más felices


La gratitud es ser consciente del agradecimiento que sentimos por las cosas buenas que nos ocurren y dedicar un tiempo a expresar ese agradecimiento.

El agradecimiento, bien sea expresado de forma interna o hacia el exterior nos hace sentir bien, nos da energía y nos hace sonreír. Pero la gratitud va mucho más allá, ya que según investigaciones del ámbito de la psicología positiva, es una de las virtudes que ayuda a la persona a tener un crecimiento pleno.

Crecer de forma óptima, con plenitud, significa que además de sentirnos bien funcionamos mejor a nivel psicológico y social. Y es en estos aspectos en los que se encuentran los beneficios de la gratitud. Puede resultar curioso que se investigue sobre ello, pero así es!.

En relación al bienestar psicológico.

En el campo de la psicología positiva han surgido investigaciones sobre los diversos componentes de bienestar y felicidad, entre ellos la gratitud.

En relación al bienestar psicológico


Los estudios demuestran que las personas más felices tienden a expresar más gratitud y que las personas adultas más agradecidas experimentan mayor felicidad, esperanza, humor positivo, optimismo, satisfacción con la vida, vitalidad, religiosidad y espiritualidad. También experimentan menos depresión y envidia.

la gratitud es una de las emociones que ayudan más a superar las adversidades, a ser más resiliente.

Estudios realizados con niños de 11 a 13 años muestran que la gratitud se relaciona positivamente con el optimismo, el afecto positivo y la satisfacción con la escuela y familia.

Además, la gratitud es una de las emociones que ayudan más a superar las adversidades, a ser más resiliente.

En relación al bienestar social

Las personas agradecidas son más pro-sociales, es decir, que están más predispuestas a prestar ayuda, a dar soporte a los demás, a perdonar, son más empáticas y tienen personalidades más agradables.

En relación al bienestar social.

A lo largo del tiempo, estos actos van fortaleciendo las relaciones sociales al facilitar la tendencia a cooperar con los demás y a mantener un altruismo recíproco.

Las personas tenemos, como una de nuestras necesidades fundamentales, el deseo de crear sólidos vínculos sociales y asegurar relaciones fuertes en las que nos podamos apoyar y una de las formas seguras de sentirnos bien y mejorar las relaciones sociales es sentir y expresar gratitud.

Reconocer los actos de cuidado y preocupación que los demás hacen por nosotros puede reforzar las relaciones y ayudar a establecer otras nuevas.

Cultivar la gratitud requiere aprender a vivir con atención plenaApreciar las pequeñas cosas es el antídoto contra la adaptación hedónica


Cultivar la gratitud requiere aprender a vivir con atención plena (Mindfulness), fijarnos más en lo bueno
y desarrollar así una actitud más positiva.

Si reflexionas sobre ti o personas que conoces, observarás que a veces no nos paramos a pensar en todo lo que tenemos, en lo bueno que nos rodea, en las personas que se preocupan por nosotros.

A veces damos las cosas ya por hechas, sin plantearnos todo lo que ha sido necesario que ocurriese para que pueda ser así. ¿Por qué lo damos por hecho? ¿Por qué nos pasa desapercibido?

La respuesta está en el fenómeno conocido como adaptación hedónica, y es tan sencillo, como que nos cuesta muy poco adaptarnos a lo bueno.

Esta adaptación hedónica hace que una vez alcanzado un bien deseado nos acostumbremos en poco tiempo a él y sin darnos cuenta, dejamos de mostrar interés, de prestarle atención, dejamos de apreciarlo y de darle el valor que antes le habíamos dado.

Prestar atención plena a cada momento y cultivar el hábito de la gratitud¿Qué podemos hacer para no pagar el precio de la adaptación hedónica? La respuesta es prestar atención plena a cada momento y cultivar el hábito de la gratitud, un hábito que genera emociones positivas en nosotros y en los demás, haciéndonos sentir más felices.

Lo que hace nuestra vida extraordinaria son las cosas ordinarias, si las apreciamos.

Al apreciar las cosas buenas las dotamos de más valor, las hacemos extraordinarias. Apreciar las actividades del día a día nos hace más felices. La gratitud es la medida en que nos sentimos vivos, pues es un indicativo de lo que vivimos de forma consciente e influye en nuestro crecimiento.

Pensar al final de cada día en tres cosas por las que te sientes más agradecido.Podemos cultivar la gratitud, por ejemplo, incorporando a nuestra rutina diaria una sencilla y breve práctica.

Se trata de pensar al final de cada día en tres cosas por las que te sientes más agradecido.

Esta práctica se ha utilizado en varios estudios (Emmons&Crumpler, 2000; Emmons&McCullough, 2003; Sonja Lyubomirsky, Sheldon & Schkade 2005; Seligman, Stee, Park & Peterson, 2005) obteniendo resultados coincidentes. Darte cuenta de las cosas buenas que ocurren, agradecerlo de forma regular te hará más feliz  y satisfecho con la vida.

 

Fundación Fluir
www.fundacionfluir.org

 

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