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Los atracones, un problema de control de impulsos

El trastorno por atracones son un problema de control de impulsos más frecuente de lo que parece y que afecta a ambos géneros y a cualquier edad.

atracones problemas control de impulsos Los datos señalan que, durante esta “extraña primavera”, el número de personas que lo pueden haber padecido se ha multiplicado.

¿Qué es un atracón?

La ingesta en un período corto de tiempo (por ejemplo, 2 horas) de una cantidad de comida superior a la que la mayoría de la gente podría consumir en ese mismo espacio de tiempo.

Diferencias con otros trastornos alimentarios

A diferencia de otros, estos atracones no van acompañados de las conductas compensatorias típicas que se dan en la bulimia nerviosa (purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo, vómitos auto-inducidos, abuso de laxantes y diuréticos u otros fármacos similares).

En el trastorno por atracones, no se dan esas conductas compensatorias.

Características de los atracones patológicos

Además de la ingesta de gran cantidad de comida en poco tiempo, se incluyen:

  • características de los atracones por problemas en el control de impulsos Sensación de pérdida de control sobre la ingesta durante el episodio.
  • Comer mucho más rápido de lo normal.
  • Comer gran cantidad de comida aunque no se tenga hambre.
  • Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
  • Comer a solas por vergüenza.
  • Sentirse a disgusto con uno mismo, deprimido o culpable tras el atracón.
  • Malestar al recordar los atracones.

Para considerar que se sufre de atracones patológicos deben producirse, al menos, un día a la semana durante 3 meses.

Gravedad del trastorno y perfil de personas

La gravedad del trastorno va en función de la frecuencia con que se producen los atracones. Se clasifica como: leve (1-3 a la semana), moderado (4-7), grave (8-13) o extremo (14 o más).

El perfil son personas de mayor edad que en los casos de anorexia o bulimia, con historia previa de obesidad, raramente con historia previa de otros trastornos de alimentación.

perfil de personas que sufren por atracones

El porcentaje es similar entre hombre y mujeres, también puede haber una influencia de factores genéticos y ambientales familiares. Se encuentra muy relacionado con la presencia de obesidad.

Las personas con trastorno por atracón presentan más conductas y actitudes alimentarias desadaptadas y una mayor sensación de pérdida de control mientras comen.

Sus patrones de alimentación son caóticos. Atracones, omisión de comidas principales, ingestas irregulares, comen con mayor frecuencia durante el día (aunque algunos también comen por la noche), grandes dificultades para responder y regular señales del hambre.

Además, sufren preocupación por el peso y la figura y depresión.

Es un trastorno crónico estable y con una duración similar a la Anorexia y la Bulimia. Se han encontrado pacientes que superan los 14 años de duración.

En EE.UU. algunos estudios hablan de un porcentaje mayor en mujeres (3,5%) frente a hombres (2%). Sea como sea, son datos superiores a los de otros trastornos de alimentación.

Control de impulsos, causas

causas que provocan los problemas de atracones El trastorno por atracón es un problema de control de impulsos multicausal. Influyen factores biológicos, psicológicos y sociales o culturales.

  1. Biológicos: alteraciones del hipotálamo y déficit en la producción de serotonina.
  2. Psicológicos: factor desencadenante el estrés. También estados emocionales negativos, baja autoestima, soledad y dificultades para gestionar y expresar emociones. Problemas de control de impulsos.
  3. Sociales o culturales: insatisfacción corporal debida a la presión social que activa la necesidad de seguir dietas, lo que provoca el inicio del “Transtorno por atracones”


Factores nocivos

Uno mismo y los demás. Lo primero es sentirse bien consigo mismo, aceptarse y quererse, sin pensar en negativo. Los demás, sin desearlo, pueden afectarnos enormemente.

Seguir una dieta restrictiva sin control profesional, obedecer los consejos de las amigas, sufrir situaciones de estrés (familiar, laboral, etc.), padecer la presión social, etc. pueden desencadenarlo.

¿Para todos es lo mismo?

Hay coincidencia en que los afectados padecen un problema psicológico (inseguridad, ansiedad, poca autoestima, etc.) y que su aspecto externo es saludable -incluso con sobrepeso-, lo que complica percibir que están enfermos.

Además, puede presentarse asociado a otros trastornos de la alimentación, lo que complica su diagnóstico.

Signos de alerta

signos de alerta

  • Realizar dietas severas e inadecuadas, intercalando períodos de dieta estricta con atracones sin compensación.
  • Cambiar costumbres alimenticias: atracones impresionantes.
  • Llevar una doble vida: ante los demás un comportamiento normal, en soledad comer compulsivamente.
  • No controlar sus impulsos. Puede iniciarse el consumo de drogas, alcohol, etc.
  • Sufrir cambios de carácter. Pasar de un estado normal a otro con depresión, sentimientos de vacío interior, etc.
  • Sentir pánico a no poder parar de comer.


¿Cómo se diagnostica?

Aunque puede confundirse con otros trastornos del comportamiento alimentario y pasar desapercibido, se ha establecido como criterio diagnóstico la existencia de episodios repetidos de atracones con sentimiento de pérdida de control de la situación sin actividades compensatorias.

¿Cómo se trata?

Lo primero es aceptar que existe el problema y acudir al especialista. El tratamiento es multidisciplinar y se deben controlar las crisis compulsivas.

podemos atacar desde varios frentes Podemos atacar desde varios frentes:

  1. Nutricional, basado en el conocimiento y la contención. Conocer la situación real para ayudar al paciente a concienciarse de lo que sucede, reducir el número de compulsiones y contenerlas hasta que desaparezcan. Se busca la adquisición de hábitos adecuados: horarios fijos de comidas, imprescindibles 3 o 4 comidas, dedicar el tiempo necesario a comer, olvidar dietas estrictas y evitar períodos largos sin comer.
  2. Psicológico, para mejorar su percepción de sí mismas, su autoestima, su relación con la comida, olvidar la culpabilidad, etc. Los programas específicos obtienen buenos resultados y consiguen mejorar la situación y detectar otros problemas asociados (depresión, control de impulsos, etc.).

El tratamiento cognitivo conductual resulta muy eficaz, siendo fundamental la psicoeducación.

Si quieres encontrar información sobre hábitos alimenticios en el artículo «Alimentación y emociones» puedes encontrar algunas pautas.

¿Podemos prevenirlo?

En principio sí. Los especialistas inciden en la importancia de la prevención y la actuación precoz para aumentar las posibilidades de curación.

La educación es la base de la prevención. Aprendamos a comer, a aceptar (y aceptarse) a cada uno como es, a minimizar la importancia que la opinión de los demás tiene sobre uno mismo y evitar que se burlen de los niños “gorditos”.

Carmen Reija colaboradora de Sanamente.net

Carmen Reija 

Farmacéutica,
Óptica y Tecnóloga de alimentos.
misconsejosparatusalud.blogspot.com

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